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5 mar 2012

Decrecimiento: Menos para vivir mejor

Luis González Reyes Fuente: decrecimiento.info

¿Saldrías esprintando si tienes que recorrer 20 km? No porque la velocidad te dejaría sin resuello. ¿Qué pasó con la gallina de los huevos de oro? El ansia de acumulación mató a la gallina, y al futuro. Esto es lo que le está pasando a nuestro planeta.
Vivimos a una velocidad por encima de lo sostenible. Una velocidad de apropiación de recursos y de generación de residuos superior de las capacidades del entorno.Así, el cambio climático es debido a que estamos generando gases de efecto invernadero (residuos) por encima de la capacidad de ser asumidos por parte de la atmósfera (sumidero). El agotamiento del petróleo (recurso) se debe a que estamos consumiéndolo por encima de su tasa de renovación. Podemos hacer un repaso por los problemas ambientales enmarcándolos en estas dos categorías: excesiva velocidad de consumo de recursos o excesiva velocidad de producción de residuos.
Podemos discutir si el pico del petróleo lo estamos atravesando ya, o lo haremos en los próximos 10 o 20 años. También podemos enredarnos en una discusión eterna sobre si, con la tendencia actual, será en 15 o 25 años cuando atravesaremos los 2ºC de incremento de temperatura, esa cifra a partir de la cual la probabilidad de que el calentamiento global se dispare es alta.
Lo que no es discutible es que, si seguimos así, vamos a agotar el petróleo (como ejemplo de los recursos) y vamos a producir un cambio climático geológico (como paradigma de la saturación de sumideros). Es decir, que podemos discutir si vamos rapidísimo o extremadamente rápido, no que vamos demasiado deprisa. Así que, o frenamos o nos estampamos. Y frenar es de lo poco que tenemos que hacer con celeridad.
Desde los centros de poder se nos dice que, en realidad, estamos desmaterializando la economía, que cada vez somos capaces de crecer con menores cantidades de materia y energía. En realidad la actividad industrial ha crecido en los últimos veinte años un 17% en Europa y un 35% en Estados Unidos, mientras se incrementaba de forma espectacular en China y la India. La producción mundial se está duplicando cada 25-30 años. En resumen, el Requerimiento Total de Materiales de la economía planetaria no para de crecer y, con él, los impactos.
La solución es obvia: consumamos recursos y produzcamos residuos a los ritmos asumibles por la naturaleza. Pero, ¿por qué avanzamos en la dirección contraria cuando esto es innegable?
Vivimos en un sistema, el capitalista, que funciona con una única premisa: maximizar el beneficio individual en el menor tiempo. Uno de sus corolarios inevitables es que el consumo de recursos y la producción de residuos no puede parar de crecer, formando una curva exponencial.
Veámoslo con un ejemplo. Partimos del Banco Central Europeo (BCE) que presta dinero a los bancos privados a un tipo de interés. Pongamos que el Santander toma unos millones de euros del BCE. Obviamente no lo hace para guardarlos, sino para conseguir un beneficio con ello. Por ejemplo, se los presta, a un tipo de interés mayor claro está, a Sacyr-Vallehermoso. ¿Para qué le pide la constructora el dinero al banco? Por ejemplo para comprar el 20% de Repsol-YPF. Sacyr espera recuperar su inversión en Repsol con creces, vía la revalorización de las acciones de la petrolera y/o el reparto de beneficios. Ambas cosas pasan por un incremento continuado de los beneficios de Repsol.
Es decir, que para que Sacyr rentabilice su inversión y le devuelva el préstamo al Santander y este a su vez al BCE, Repsol no puede parar de crecer. Si no hay crecimiento la espiral de créditos se derrumba y el sistema se viene abajo. El crecimiento no es una consecuencia posible de este sistema, es una condición indispensable para que funcione. Es como si dejas de pedalear en una bicicleta, que te caes. Si la economía capitalista deja de crecer se colapsa. Por eso nos insiste tanto el G-20 en la necesidad de recuperar la senda del crecimiento. Por eso nos machaca el Gobierno con que consumamos más.
¿Y cómo crece Repsol? Pues ya lo sabemos: vendiendo más gasolina (a través de costas campañas de publicidad), recortando los costes salariales (como en YPF tras su compra), extrayendo más petróleo incluso de Parques Nacionales (como el Yasuní en Ecuador) o de reservas indígenas (como las guaranís en Bolivia), bajando las condiciones de seguridad (como en la refinería de Puertollano), subcontratando los servicios (como en el transporte de crudo), apoyando a dictaduras (como en Guinea)…
No es que haya una mente maquiavélica que diga: voy a ventilarme el planeta y a sus habitantes (aunque sí que hay quienes estén por la labor a la vista de como va el mundo). Es una simple cuestión de reglas de juego: o te atienes a maximizar tus beneficios o te quedas fuera. Quedarse fuera es que tu empresa sea absorbida o pierda su mercado. Atenerse a las reglas significa que lo único que importa son las cuentas a final de año y, sólo bajo presión socioambiental, el entorno o las condiciones laborales.
Pero el problema va más allá de los impactos ambientales y sus implicaciones sociales. Indudablemente, hablar de lo que supone la velocidad del capitalismo, implica nombrar a quienes esta dinámica expulsa y explota. Vivimos en un mundo en el que hay 100 manzanas para 100 personas y 20 (que casualidad, la mayoría hombres) se quedan con 86. El sistema no sólo produce acumulación, sino que necesita esa acumulación. Vamos, que tenemos un problema de sobrevelocidad, pero también de inequidad. Tenemos una tarta en la que nos tenemos que preocupar del reparto justo y también del tamaño, ya que no puede ser demasiado grande.
Atajar el problema de sobrevelocidad que tenemos pasa por abandonar la obsesión intrínseca de este sistema por el crecimiento. Pasa por el decrecimiento de quienes ya hemos crecido demasiado. Significa que en las sociedades sobredesarrolladas tendremos que recortar drásticamente nuestro consumo de recursos y producción de basuras hasta acoplarlos a la capacidad de producción y reciclaje de la naturaleza. El decrecimiento tiene como principal virtud señalar la superación de la obsesión por el crecimiento como uno de los elementos básicos en la transición hacia la sostenibilidad.
¿En qué tendríamos que decrecer? Por supuesto en la producción y el consumo, pero también en la velocidad de vida que tenemos como sociedad, en las distancias que recorremos y hacemos recorrer a los productos, en la complejidad de nuestra tecnología (para la sostenibilidad tenemos que hacer las cosas más sencillas, por lo menos la mayoría de ellas), en las agrupaciones sociales (la democracia requiere sociedades más pequeñas) o en las horas de trabajo productivo (que no en las de cuidados). Además, el decrecimiento implica un cambio de paradigma mental: el decrecimiento no es un término negativo, sino positivo.
Pero no en todo se tiene que decrecer ni de igual forma. Hay que centrar los recursos colectivos en decrecer en el consumo de energías fósiles, creciendo en el de renovables (hasta un punto); o decrecer en la producción de materiales sintéticos, sustituyendo los imprescindibles por naturales.
Todo ello entendiendo que el aumento de la eficiencia y la apuesta por los productos 100% reciclables es importante, pero no suficiente. El parque automovilístico actual es mucho más eficiente que el de hace 30 años pero… contamina más (hay más coches que recorren más kilómetros); y una granja de cerdos puede producir deshechos 100% reciclables pero… a una velocidad inasumible por los ecosistemas. Así que: más eficiencia, cierre de ciclos de la materia, energía solar pero… con decrecimiento.
Sólo así las personas que viven en la miseria podrán aumentar sus niveles de consumo de recursos y de generación de residuos para alcanzar los mínimos para tener una vida digna. Sólo así dejaremos sitio en este planeta al resto de especies.
Es decir, la propuesta del decrecimiento no implica que todo el mundo decrezca ni que decrezcamos en cualquier cosa, sino que el decrecimiento busca la equidad en la austeridad. Es comprender que vivir mejor es vivir con menos. El decrecimiento no es un objetivo, es un medio hasta alcanzar parámetros de sostenibilidad.
Pero es una propuesta muy difícil de asumir al romper las reglas de juego capitalistas e ir contra quienes detentan el poder. Por ello, decrecer es un camino que pasa porque cada vez más espacios y tiempos de nuestra vida no se rijan por la ley del máximo beneficio, sino de la cooperación; porque nuestro modelo sean las relaciones familiares, basadas en los cuidados, y no las empresariales.
Sin embargo el decrecimiento es algo inevitable, o decrecemos por las buenas o lo haremos por las otras, ya que los límites de recursos y sumideros del planeta los tenemos ya encima, y la física es tozuda.
Decrecer a la fuerza significa poner las bases para la aparición de alguna forma de ecofascismo en el que unos pocos acaparen y controlen unos recursos y sumideros crecientemente escasos por medio de la fuerza. Si analizamos la situación internacional parece que esta vía está ya en marcha.
Decrecer con criterios colectivos implica poner a trabajar a la economía hacia su reconversión en una economía local, lenta, solar y de ciclos cerrados. Significa ponerla a trabajar para satisfacer las necesidades humanas, las reales, no las creadas. Significa avanzar hacia la equidad con solidaridad. Este camino también está ya en marcha, tal vez con más fuerza de la que nos parece.

Bibliografía recomendada: En defensa del decrecimiento. Carlos Taibo. 2009. Catarata.
La apuesta por el decrecimiento. Serge Latouche. 2008 Icaria. Decrecimiento Sostenible. Ecología Política. Nº 35. 200

30 ago 2011

Ante la nueva reforma laboral



DRY suscribe y apoya el siguiente comunicado:
Comunicado de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción.
El 17 de septiembre de 2010 se aprobaba la Ley 35/2010 de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo. La limitación de derechos laborales que supuso aquella reforma fue prontamente contestada mediante la Huelga General del 29 del mismo mes. El 26 de agosto de 2011, menos de un año después y sin haber si quiera puesto en marcha la totalidad del contenido de aquella reforma, el Gobierno del PSOE ha aprobado una nueva modificación de las leyes laborales, ahondando en la precariedad y en la temporalidad, particularmente de los trabajadores menores de 30 años como supuestas vías, claramente erróneas, de creación de empleo.
La nueva reforma comparte los errores de la anterior y los amplía, siendo de nuevo una muestra de la utilización de las normas laborales como un elemento de amortiguación de las consecuencias de la crisis financiera y del modelo de producción. Ante el contenido del borrador de Real Decreto que será prontamente aprobado por el Gobierno, las Mesas de Convergencia denuncian:
  • Que la nueva reforma parte, una vez más, de un error de base como es vincular la salida de crisis económica con la desregulación normativa del mercado de trabajo y la reducción de los derechos de los trabajadores. Es intolerable el grado de cinismo alcanzado por Gobierno y utilizado por el ministro de trabajo Valeriano Gómez y que se resume en la expresión “preferimos tener un empleo temporal antes que un parado”. Con esta frase se pretende justificar la opción por la precariedad como vía para combatir el desempleo, planteando un dilema falso, o precariedad o paro, para cubrir un nuevo regalo a la patronal. Se trata de una falacia interesada y la realidad es la contraria: la precarización del mercado de trabajo es un factor decisivo que explica el alto desempleo existente en España en relación a otros países de la UE. Ante una recaída en recesión la vía más rápida para los despidos es la no renovación de contratos temporales como se evidenció tras el estallido de la crisis en 2008 hasta hoy. Esta medida, junto con las facilidades para realizar despidos por causas económicas incluidas en la reforma de 2010, es la carta de defunción del principio de estabilidad en el empleo y el derecho a un empleo estable y de calidad.
  • - Que no existe, como no existía en el caso de la anterior reforma del mercado de trabajo, una situación de extraordinaria y urgente que justifique la utilización de un Real Decreto por parte del Gobierno. La utilización de esta norma muestra de la voluntad de rehuir la discusión, primero con los agentes sociales y luego en el parlamento, para la puesta en marcha de las reformas laborales. A esto se une la “agostidad” de la decisión, orientada en idéntico sentido de opacidad y falta de transparencia.
- Que la reforma laboral afirma dirigirse a conseguir la estabilidad en el empleo lo cual es radicalmente falso tal y como afirmó el propio Ministro de Trabajo en la presentación de la misma al señalar que “preferimos tener un empleo temporal antes que un parado”. Esta nueva reforma de 2011 mantiene y agrava los efectos de la del 2010 en la línea de fractura del principio de estabilidad en el empleo, aumento de la precariedad y de la temporalidad. La Ley 35/2010 del septiembre pasado, que reformó el mercado de trabajo, vinculó erróneamente la creación de empleo con una mayor facilidad para despedir, mediante la ampliación del ámbito subjetivo del Contrato para el Fomento de la Contratación Indefinida, que se amplía de nuevo con la actual reforma, con la apertura y de las causas del despido objetivo o la facilitación del procedimiento del despido colectivo. Así mismo, la ley 35/2010 introdujo, como uno de sus pocos puntos positivos, una mejora en la limitación del encadenamiento de contratos temporales. La nueva reforma laboral aprobada el 26 de agosto acaba con este límite, eliminando el art. 15.5 del Estatuto de los Trabajadores y permitiendo así el encadenamiento de contratos temporales sin límite.

- Que la nueva reforma laboral afirma dirigirse a la promoción mejorar las oportunidades de empleo y formación de los jóvenes en situación de desempleo pero basa esta promoción en la precarización de la fórmula contractual que se va a ofrecer a los jóvenes entre los 16 y los 30 años. El nuevo contrato “para el aprendizaje y la formación” permitirá contratar a las personas de menos de 30 años sin título universitario o de formación profesional, con un contrato temporal y un salario que, al adecuarse a la jornada laboral que será un 75% menor que la de un contrato ordinario, puede estar por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. Esta vía de inserción laboral no ofrece a los jóvenes más que inseguridad y precariedad.

- Que es cierto que en la nueva reforma se introducen otras cuestiones dirigidas al fomento del empleo, bonificando las cuotas empresariales a la seguridad social en los contratos formativos, sin duda los más precarios, o a mantener la protección social de las personas en situación límite, como la prórroga de la ayuda para la recualificación profesional de las personas que agoten la protección por desempleo. También se trata, como primer punto de esta nueva reforma, la creación del fondo individual de capitalización, que fue uno de los mandatos que la Ley 35/2010 enviaba al Gobierno. Reconociendo la falta de viabilidad de esta propuesta, largamente criticada durante la tramitación de la norma del año pasado, la nueva norma prorroga la actuación del FOGASA limitándola a los despidos procedentes. Aun cuando cada una de estas medidas sea en sí misma positiva en cuanto a la protección puntual de la situación de los empresarios y de los trabajadores, todas ellas son meros parches a los defectos estructurales creados a golpe de reformas laborales efectuadas a rebufo de cada nueva crisis económica.

Por todo lo antedicho, por lo injustificado de la adopción mediante un Real Decreto, sin el acuerdo de los actores sociales y sin el debate parlamentario, con la opacidad derivada de su aprobación durante el mes de agosto y sobretodo por su contenido contrario a los derechos de los trabajadores a un empleo estable y de calidad y en particular de los jóvenes, desde la Promotora de las Mesas de Convergencia y Acción Ciudadana, exigimos:
  • La retirada inmediata del Real Decreto aprobado por el Gobierno del PSOE el 26 de agosto de 2011
  • La apertura de un periodo de negociaciones entre el gobierno y los agentes sociales para acometer una reforma laboral coherente con el principio de estabilidad en el empleo y la calidad del mismo y respetuosa con los derechos de los trabajadores individuales y colectivos así como la tramitación de esta reforma mediante un Ley y no mediante un Real Decreto.
Y para ello desde la Promotora llamamos a la movilización social general en todas las ciudades del Estado y a la toma del espacio público como muestra de protesta y denuncia hasta que se cambie el rumbo de la actual política laboral del Gobierno. Para ello secundamos las movilizaciones ya convocadas como la del 28 de agosto y muy especialmente la del 15 de octubre.

20 jun 2011

Modelo de carta para enviar a los europarlamentarios para exigir el rechazo del Pacto del Euro

Estimad/o Sr./Sra. eurodiputado/a:

Me pongo en contacto con usted en relación a la votación los próximos días 23 y 24 de junio en el Parlamento Europeo del paquete de medidas económicas que han sido definidas como el “Pacto del Euro”. Invocando a su labor de representación para con sus votantes, querría transmitirle mis inquietudes. 

Quiero hacerle saber que estoy en desacuerdo total con dicho pacto, ya que olvida lo más fundamental e importante: que la economía debe estar al servicio de la ciudadanía, y no al contrario.

Usted fue elegido por los españoles para representarnos. Si realmente quiere cumplir dicha labor, la mejor forma es no apoyar el Pacto del Euro, por los siguientes motivos:

  • Los retrasos en la edad de jubilación suponen una pérdida de derechos adquiridos por la sociedad durante décadas y es inconcebible máxime cuando en España tenemos una tasa de paro juvenil superior al 40%. Los fondos públicos de pensiones no corren riesgo de momento, y el esfuerzo debería ponerse en la recuperación del empleo más que en reducir pensiones, lo que desde ningún punto de vista social sería aceptable al condenar a futuras generaciones a una vejez en la miseria.
  • Moderar (aún más) los salarios de millones de empleados públicos, cuando nuestro país ya sufre unos salarios medios más bajos que la media de la UE, solamente puede seguir contrayendo el gasto, reduciendo el consumo interno y llevando al cierre de más PYMES, auténtico motor de nuestra economía.
  • Las recomendaciones sobre el incremento de los impuestos indirectos en detrimento de los impuestos directos, mucho más progresivos fiscalmente, pretende cargar sobre la espalda de las clases populares el esfuerzo fiscal de nuestro país, mientras no se pone el énfasis necesario en acabar con los paraísos fiscales, SICAVS, u otros mecanismos de evasión masiva de impuestos.
  • La instauración de un techo de déficit público a través de la Constitución y de las leyes nacionales, así como la aprobación anterior de los presupuestos generales de los estados miembros de la UEM por parte de organismos comunitarios, supone una injerencia y una violación de la soberanía nacional totalmente inaceptable.
  • En cualquier negocio dentro de un libre mercado, las inversiones pueden salir bien o salir mal, y el empresario debe aceptar sus resultados. En cambio, se está dando un injusto trato de favor a la banca, obligando a los estados miembros a interferir en el libre mercado (tan defendido en otras ocasiones) para "salvar" a los bancos que avariciosamente invirtieron en deuda pública de países con calificaciones bajas, con el objetivo de obtener beneficios fáciles sin importarles nada más. ¿Por qué no se destinan esos mismos fondos a fomentar el I+D+i o a ayudar a los pequeños empresarios? El Pacto del Euro en este sentido defiende algo totalmente falto de ética y sensibilidad social.

Le agradezco de antemano su atención prestada. 

Sin otro particular, reiterar mi apelación al principio de representatividad hacia sus votantes para pedir se oponga a dicho pacto. Apelo a su consciencia, y espero que recuerde las consecuencias del Pacto que enumero arriba cuando llegue la hora de la votación. 

Un saludo.

Lista de e-mails de los Eurodiputados:

izaskun.bilbaobarandica@europarl.europa.eu, pilar.delcastillo@europarl.europa.eu, alejandro.cercas@europarl.europa.eu, ricardo.corteslastra@europarl.europa.eu, agustin.diazdemera@europarl.europa.eu, rosa.estaras@europarl.europa.eu, santiago.fisasayxela@europarl.europa.eu, carmen.fragaestevez@europarl.europa.eu, josemanuel.garcia-margalloymarfil@europarl.europa.eu, iratxe.garcia-perez@europarl.europa.eu, eider.gardiazabalrubial@europarl.europa.eu, salvador.garrigapolledo@europarl.europa.eu, luis.degrandespascual@europarl.europa.eu, enrique.guerrerosalom@europarl.europa.eu, cristina.gutierrez-cortines@europarl.europa.eu, sergio.gutierrezprieto@europarl.europa.eu, esther.herranzgarcia@europarl.europa.eu, maria.irigoyenperez@europarl.europa.eu, carlos.iturgaizangulo@europarl.europa.eu, teresa.jimenez-becerril@europarl.europa.eu, oriol.junquerasvies@europarl.europa.eu, veronica.lopefontagne@europarl.europa.eu, juanfernando.lopezaguilar@europarl.europa.eu, antonio.lopezisturiz@europarl.europa.eu, miguelangel.martinez@europarl.europa.eu, antonio.masiphidalgo@europarl.europa.eu, gabriel.mato@europarl.europa.eu, jaime.mayororeja@europarl.europa.eu, i.mendezdevigo@europarl.europa.eu, emilio.menendezdelvalle@europarl.europa.eu, willy.meyer@europarl.europa.eu, francisco.millanmon@europarl.europa.eu, maria.munizdeurquiza@europarl.europa.eu, raimon.obiolsigerma@europarl.europa.eu, andres.perellorodriguez@europarl.europa.eu, teresa.rieramadurell@europarl.europa.eu, carmen.romerolopez@europarl.europa.eu, raul.romevairueda@europarl.europa.eu, joseignacio.salafranca@europarl.europa.eu, antolin.sanchezpresedo@europarl.europa.eu, francisco.sosawagner@europarl.europa.eu, ramon.tremosa@europarl.europa.eu, alejo.vidal-quadras@europarl.europa.eu, luis.yanez@europarl.europa.eu, pablo.zalbabidegain@europarl.europa.eu, maria.badiacutchet@europarl.europa.eu, pablo.ariasecheverria@europarl.europa.eu, pilar.ayuso@europarl.europa.eu, josefa.andresbarea@europarl.europa.eu, ines.ayalasender@europarl.europa.eu

19 jun 2011

Lista de correo de los Eurodiputados.



El próximo día 23-24 de junio, si no lo evitamos, el Parlamento Europeo aprobará la mayor agresión contra los derechos sociales y económicos de los ciudadanos comunitarios a la que ha llamado Pacto del Euro.

Este acuerdo agravará el empobrecimiento de los ciudadanos comunitarios en beneficio de la banca y de las grandes empresas y traerá consigo, entre otras medidas, un aumento aún mayor de la edad de jubilación, una mayor privatización del sector público, una reducción de la inversión pública en gastos sociales, la vinculación de los salarios a la productividad en lugar de al aumento del coste de la vida y más recortes en los derechos de los trabajadores de todos los países.

Desde Democracia Real Ya creemos necesario actuar contra lo que consideramos un ataque directo a los derechos de los ciudadanos y a la soberanía de los Estados y proponemos dirigirnos a nuestros representantes legítimos en el Parlamento Europeo para exigirles el rechazo a dicho pacto. 

Por esta razón, os facilitamos los correos electrónicos de cada uno de los eurodiputados españoles, para que podáis dirigiros a ellos de forma directa y expresarles vuestro rechazo.



Izaskun  Bilbao Barandica
› izaskun.bilbaobarandica@europarl.europa.eu 
Pilar del Castillo Vera 
› pilar.delcastillo@europarl.europa.eu 
Alejandro Cercas 
› alejandro.cercas@europarl.europa.eu 
Ricardo Cortes Lastra
› ricardo.corteslastra@europarl.europa.eu 
Agustín Díaz de Mera García Consuegra 
› agustin.diazdemera@europarl.europa.eu 
Rosa Estaràs Ferragut 
› rosa.estaras@europarl.europa.eu 
Santiago Fisas Ayxela 
› santiago.fisasayxela@europarl.europa.eu 
Carmen Fraga Estévez 
› carmen.fragaestevez@europarl.europa.eu 
José Manuel García-Margallo y Marfil 
› josemanuel.garcia-margalloymarfil@europarl.europa.eu 
Iratxe García Pérez 
› iratxe.garcia-perez@europarl.europa.eu 
Eider Gardiazábal Rubial 
› eider.gardiazabalrubial@europarl.europa.eu 
Salvador Garriga Polledo 
› salvador.garrigapolledo@europarl.europa.eu 
Luis de Grandes Pascual 
› luis.degrandespascual@europarl.europa.eu 
Enrique Guerrero Salom 
› enrique.guerrerosalom@europarl.europa.eu 
Cristina Gutiérrez-Cortines 
› cristina.gutierrez-cortines@europarl.europa.eu 
Sergio Gutiérrez Prieto 
› sergio.gutierrezprieto@europarl.europa.eu 
Esther Herranz García 
› esther.herranzgarcia@europarl.europa.eu 
María Irigoyen Pérez 
› maria.irigoyenperez@europarl.europa.eu 
Carlos José Iturgaiz Angulo 
› carlos.iturgaizangulo@europarl.europa.eu 
Teresa Jiménez-Becerril Barrio 
› teresa.jimenez-becerril@europarl.europa.eu 
Oriol Junqueras Vies 
› oriol.junquerasvies@europarl.europa.eu 
Veronica Lope Fontagné 
› veronica.lopefontagne@europarl.europa.eu 
Juan Fernando López Aguilar 
› juanfernando.lopezaguilar@europarl.europa.eu 
Antonio López-Istúriz White 
› antonio.lopezisturiz@europarl.europa.eu 
Miguel Angel Martínez Martínez 
› miguelangel.martinez@europarl.europa.eu 
Antonio Masip Hidalgo 
› antonio.masiphidalgo@europarl.europa.eu 
Gabriel Mato Adrover 
› gabriel.mato@europarl.europa.eu 
Jaime Mayor Oreja 
› jaime.mayororeja@europarl.europa.eu 
Iñigo Méndez de Vigo 
› i.mendezdevigo@europarl.europa.eu 
Emilio Menéndez del Valle 
› emilio.menendezdelvalle@europarl.europa.eu 
Willy Meyer 
› willy.meyer@europarl.europa.eu 
Francisco José Millán Mon 
› francisco.millanmon@europarl.europa.eu 
María Muñiz de Urquiza 
› maria.munizdeurquiza@europarl.europa.eu 
Raimon Obiols 
› raimon.obiolsigerma@europarl.europa.eu 
Andres Perello Rodriguez 
› andres.perellorodriguez@europarl.europa.eu 
Teresa Riera Madurell 
› teresa.rieramadurell@europarl.europa.eu 
Carmen Romero López 
› carmen.romerolopez@europarl.europa.eu 
Raül Romeva i Rueda 
› raul.romevairueda@europarl.europa.eu 
José Ignacio Salafranca Sánchez-Neyra 
› joseignacio.salafranca@europarl.europa.eu 
Antolín Sánchez Presedo 
› antolin.sanchezpresedo@europarl.europa.eu 
Francisco Sosa Wagner 
› francisco.sosawagner@europarl.europa.eu 
Ramon Tremosa i Balcells 
› ramon.tremosa@europarl.europa.eu 
Alejo Vidal-Quadras 
› alejo.vidal-quadras@europarl.europa.eu 
Luis Yáñez-Barnuevo García 
› luis.yanez@europarl.europa.eu 
Pablo Zalba Bidegain 
› pablo.zalbabidegain@europarl.europa.eu 
María Badia i Cutchet
› maria.badiacutchet@europarl.europa.eu
Pablo Arias Echeverria
› pablo.ariasecheverria@europarl.europa.eu
Pilar Ayuso
› pilar.ayuso@europarl.europa.eu
Josefa Andrés Barea
› josefa.andresbarea@europarl.europa.eu
Inés Ayala Sénder
› ines.ayalasender@europarl.europa.eu